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dic 23

Ariel Charras: un joven médico en la lucha diaria contra la pobreza y la injusticia

charras arielHoy, la historia para Navidad -de superación, empuje y valores- la cuenta un joven saltense. Su nombre es Ariel Charras. El barrio La Tosca, antiguo barrio Obrero, fue donde vivió hasta sus 17 años “jugando mucho, como se jugaba antes en la calle, en la casa de los vecinos, saltando los techos, mucha gomera, mucho río, cada día era una aventura”. “Extraño el viento de Salto tengo cada rincón en la cabeza, no me imagino en otro lugar del mundo, vuelvo siempre”, asegura.

En su paso por la Escuela 2, en una clase de Ciencias Naturales abrió un ojo de vaca salpicando el guardapolvo de cinco compañeros, ahí entendió que quería investigar y estudiar algo relacionado con la Ciencia. En la escuela San Martín, donde en algunas actividades visitaban instituciones como el Taller Protegido, decidió que debía encauzarlo por algo vinculado con lo humanístico y no dudo la carrera a seguir: medicina.

Ariel se recibió este año y piensa hacer la residencia de Pediatría. También es Preventor Comunitario en Adicciones. Trabaja en cuatro Centros de Día y es Coordinador de la Agencia Provincial de Adicciones en Villa Gobernador Gálvez. Pero en el camino de la ciencia lo humano pesó más: “Creo que no hubiese nacido para otra cosa. Así como necesitamos médicos generalistas, también son necesarios los Favoloros que dejen mucho de lo que saben para mejorar la calidad de vida de las personas”.

“A medida que se avanza en la carrera entra a jugar mucho la sistematización y se le saca la parte humanística, entonces se termina una carrera que te aleja del paciente. Lo bueno es que en la facultad pude vincularme con grupos de trabajo barrial y conocer la realidad de muchos sectores sociales que quedan postergados. Ahí la medicina que cura que es la comida, el trabajo y una buena vivienda no llega. En esos lugares pude aplicar los conocimientos que me daba la facultad y fue un camino que recorro hasta el día de hoy”, señala Ariel.

En 2010 terminó de cursar la última materia y a su vez empezó a trabajar fuertemente en lo barrial. “Estábamos atrás de las necesidades de la gente del lugar, en tomas de terrenos donde no había nada, de a poco armando esos barrios para que la gente tuviera mejor calidad de vida. En ese proceso retrasé mucho mi carrera, iba rindiendo una materia por año, pero no era que no estaba haciendo nada”, marcó Ariel que había tomado la determinación de hacer paralelamente el trabajo social. “Era difícil también hacer la carrera sin hacer otra cosa, para los viejos era un esfuerzo pagar el alquiler, aunque nunca me plantearon una discusión por lo que había elegido, venirme a Rosario. Nunca oculté el trabajo para que sientan que no era que no hacía nada sino que me estaba formando al calor de una práctica concreta. Porque en hospital muchas veces empezas a discutir formulas, medicamentos y te olvidas de los pacientes”.

La carrera

Es importante poder elegir lo que a uno le gusta. Jamás me saqué un 10, la última vez que tuve la bandera fue en el Jardín.

Lo que más me gratificó de la carrera es cuando en 2003 peleamos por sacar un exámen de ingreso en la facultad -donde posibilitamos que entren más de 5 mil alumnos en lugar de 500- , y el haber podido terminar la carrera y ver la cara de mis viejos.

Estudiaba en las peores condiciones -en un colectivo, sobre las chapas de una toma de terrerno-, donde tenía un espacio trataba de leer un tema, siempre traté de no dejar la práctica de poder leer.

La violencia de la que no se habla

charras ariel barrio

Fuimos a la movilización al Congreso con un grupo de médicos y asistimos a la gente que estaba en la plaza, fue notorio el Same no rescataba a nadie. Planteamos una medicina del lado de los trabajadores, de los docentes. Trabajando ayer una señora me dice llorando que no sabía cómo iba a hacer con los medicamentos y las cosas del día a día.

Cada gramo que le ganamos a la falta de peso de los chicos, aunque sabemos que no va a tener toda la potencialidad de uno que come dos veces al día, eso me moviliza, en relación a cambiar esta violencia. Se habló mucho de violencia y no se habla de la violencia cotidiana que vive un tercio de la población en la Argentina.

Hay casos de Hantavirus, se ven chiquitos que los muerden las ratas porque tienen las cuevas abajo del piso de tierra que dan a un desagüe y esto no lo tienen en cuenta los que tomas las medidas.

Yo creo que dentro de todo la Argentina es un país con historia. Hechos como … no se pueden borrar por más que hagan todos los esfuerzos que quieran.

Mientras algunos deciden mirar de qué vereda están los demás, criticar o buscar culpables, otros deciden hacer.
(por Dita Andrada)

AUDIO ARIEL CHARRAS-TATI SOLÉ

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