Lo contemporáneo es fugaz y pasional: nos incita y, al mismo tiempo, no nos da tiempo a profundizar. Vivimos tiempos en los que la duración no es lo que era. La sociedad vertical está en crisis y los vínculos y los compromisos mutan, especialmente a la hora de elegir quiénes nos conducen. Así, lo que sucedió en torno a la selección nacional en el Mundial de fútbol permite diferentes niveles de análisis. Explicar por un solo motivo lo que pasó sería cometer errores. Cabe pensar que el equipo de Lionel Messi era de los más poderosos. Que, a veces, sus jugadores reaccionaron incorrectamente. Pero no es todo. La sociedad está viva y, por tanto, ofrece reacciones dispares ante estímulos que están continuamente en movimiento. Y esta es su riqueza y complejidad. Leer más
